Hay paisajes que hablan por sí solos. Hoy, entre nubes y senderos silenciosos, bajo la mirada atenta de las cumbres nevadas de Sierra Nevada, se despliega un rincón capaz de enamorar a cualquiera que se detenga a contemplarlo.
Esta es una de esas rutas que merece la pena recorrer en cualquier estación, aunque en esta ocasión elegimos la primavera. No solo queríamos disfrutar del despertar de la naturaleza, sino también comprobar de primera mano la huella que las intensas lluvias de las últimas semanas habían dejado en el barranco.
Y es que la fuerza del agua nunca deja de sorprender. Allí donde el paisaje parecía inmutable, la naturaleza vuelve a demostrar su inmenso poder: las crecidas han arrastrado piedras, abierto nuevos pasos e impulsado al río a cambiar su curso. Ni siquiera las antiguas viviendas de los canales han escapado a su empuje, mostrando hoy las heridas del temporal como testimonio de esa capacidad continua para transformarlo todo.
Todo esto, sumado al interesante patrimonio histórico que guarda el recorrido, convierte la caminata en una experiencia redonda. Por eso, con esa mezcla de curiosidad, respeto e ilusión que siempre acompaña los primeros pasos, nos ajustamos las botas, nos colgamos la mochila y echamos a andar. El camino nos espera.
Abandonamos el pueblo por la carretera GR-5104 en dirección a Lanteira. Unos metros antes de llegar al acueducto, tomamos la pista que marca el inicio de los senderos PR-A 324, Ruta de los Canales, y PR-A 344, Sendero Solidario El Avión.
Avanzamos por la calle Sierra de Andalucía hasta llegar a una intersección, donde giramos a la izquierda. A los pocos metros aparece una nueva bifurcación; elegimos el camino superior, que nos permitirá disfrutar del hermoso balate cubierto de amapolas y de unas magníficas panorámicas sobre el barranco, los dos llegan al mismo lugar.
Poco después alcanzamos el paraje conocido como Las Presas, un magnífico mirador natural desde el que contemplamos los dos barrancos de la zona: el del Alhorí, a nuestra derecha, y el del Alcázar, a la izquierda. Ambos confluyen en este punto para dar origen al río de Jérez.
Cruzamos el puente sobre el barranco del Alhorí y encontramos la señal que confirma nuestra entrada en la Cañada Real de Trevélez, histórico camino ganadero que seguiremos en constante ascenso hasta la Casilla Morales. En este tramo aparece el primero de los canales de la ruta: el (Canal de Natalio), Central Hidroeléctrica Alcázar Inferior. Desde el sendero podremos observar tanto el canal como las impresionantes obras de ingeniería que hicieron posible el aprovechamiento hidroeléctrico de estas aguas de Sierra Nevada. Los restos que hoy se interpretan como una central hidroeléctrica tuvieron antes una vida anterior como central hidráulica de aire comprimido al servicio de las Minas de Santa Constanza.
Continuamos caminando junto al canal hasta encontrar, a nuestra derecha, una estrecha vereda que se introduce entre los pinos. La senda pasa junto a una antigua corraliza, que bordeamos por su parte superior, y continúa sin dificultad hasta conducirnos al segundo de los canales, el (Canal de Evaristo), Central Hidroeléctrica Alcázar Superior. De nuevo disfrutaremos de una excelente perspectiva desde una posición elevada, que permite apreciar el trazado del canal y el entorno que lo rodea.
Seguimos avanzando por el borde del canal, entre castaños y alamedas, acompañados por el murmullo del barranco, que todavía baja con fuerza. Finalmente alcanzamos la captación de agua y la pequeña casilla donde, antiguamente, se refugiaba el encargado de regular y mantener el caudal que abastecía la central hidroeléctrica.
Unos metros más adelante comenzamos a apreciar la fuerza con la que el barranco ha descendido en los episodios de crecida. El caudal ha dejado tras de sí profundas zanjas, desvíos en el camino y numerosos árboles arrancados de raíz, testigos de la enorme potencia del agua.
Pronto aparecen las primeras viviendas donde residían los trabajadores de la central, junto a la antigua casa de máquinas. Nos encontramos en el (Canal de Vico o los Caballeros) Central Hidroeléctrica Alcázar. Este rincón conserva el ambiente de otra época y constituye un excelente lugar para detenerse y conocer un poco mejor la historia del aprovechamiento hidráulico de la comarca.
Tras la visita, abandonamos este enclave tomando una pronunciada vereda que asciende por encima de la casa de máquinas. La senda gana altura mediante continuos zigzags, siguiendo el trazado por el que antiguamente descendía la tubería forzada que conducía el agua hasta la central. El esfuerzo de la subida se ve recompensado al alcanzar la Casilla Pichorra, desde este punto el camino se vuelve más comodo.
Continuamos sendereando junto al canal hasta alcanzar el Área Recreativa de la Tizná, donde se encuentra la última de las centrales hidroeléctricas de este barranco: (Canal de Rata) Central hidroeléctrica el Sabinar. Al igual que en los tramos anteriores, las intensas lluvias han dejado aquí su huella, con visibles desperfectos provocados por la fuerza del agua. Aprovechamos para recorrer tranquilamente los alrededores, contemplando los restos que aún se conservan de la central, los murales que decoran el entorno y la confluencia del Barranco del Sabinar con el de los Ciruelillos, cuyas aguas se unen para dar origen al Barranco del Alcázar. Tras esta pausa, emprendemos el regreso por el mismo camino hasta la Casilla Pichorra, donde enlazamos con una vereda que, entre los pinos, nos conduce hacia la Loma Enmedio, Cañada Real de Trevélez.
Sin perder los hitos continuamos descendiendo por el sendero hasta llegar a la Casilla Morales, donde se encuentra la primera de las antiguas centrales hidroeléctricas que encontramos al inicio de la ruta. Este punto nos permite cerrar el recorrido recordando el valioso patrimonio industrial que acompaña al Barranco del Alcázar. A partir de aquí, solo queda recorrer el último tramo por el mismo camino que nos trajo hasta este singular paraje, disfrutando una vez más del paisaje antes de regresar tranquilamente al pueblo, poniendo así el broche final a una ruta que combina naturaleza, historia y el constante murmullo del agua.
Aquí tenemos dos caminos: el de abajo, por donde pasaba la antigua Acequia Vieja y que ahora es el más transitable, y el de arriba, que era el sendero original. Aunque podemos utilizar ambos, hoy voy a elegir el de arriba; no me resisto a desviarme para fotografiar las amapolas.
Los castaños secos se alzan como testigos del paso del tiempo, contrastando con el intenso verdor del barranco y la silueta del pueblo que aparece a lo lejos.
Camino de las Presas con vistas a los dos barrancos y Sierra Nevada resaltando el Picon a la derecha.
El sendero de hoy coincide con la Cañada Real de Trevélez, una importante vía pecuaria que conectaba Jérez del Marquesado con Trevélez atravesando Sierra Nevada por el Puerto de Trevélez
Nos encontramos con el primer canal en el Barranco Alcázar (Canal de Natalio) Central Hidroeléctrica Alcázar Inferior. Los restos que hoy se interpretan como una central hidroeléctrica tuvieron antes una vida anterior como central hidráulica de aire comprimido al servicio de las minas de Santa Constanza. Con el tiempo, las instalaciones fueron adaptadas para la producción de electricidad.
Continuamos el sendero por el canal.
Desvío del sendero que nos introduce en el pinar.
La cabra Montesa se escabulle nada más vernos.
La senda pasa por los muros de una corraliza.
(Canal de Evaristo) Central Hidroeléctrica Alcázar Superior.
Continuamos por el canal.
(Canal de Vico o los Caballeros) Central Hidroeléctrica Alcázar.
Destrozos del temporal.
Casilla Pichorra.
Área Recreativa la Tizná.
(Canal de Rata) Central Hidroeléctrica el Sabinar.
Destrozos de las lluvias.
Puente en el Área Recreativa la Tizná, Barranco Alcázar.
Compuerta para controlar la entrada de agua a la central.
Canal de desagüe de la central hidroeléctrica.
Casilla Pichorra
Vistas del Barranco Alcázar y Sierra Nevada. Podemos apreciar el ventisquero el Gallo.
Aquí también se aprecia el Ventisquero el Gallo bien formado.
De nuevo nos encontramos con la Casilla Morales el primer canal que vimos.
La naturaleza nunca deja de sorprender. Cada estación aporta nuevos colores, nuevas luces y nuevas sensaciones, haciendo que un mismo sendero parezca distinto en cada visita: el verde vibrante de la primavera, el frescor del verano, la explosión de ocres y rojizos del otoño o el blanco silencioso del invierno. Te dejo una pequeña ventana a cada una de ellas, porque esta es una ruta que siempre merece la pena volver a recorrer y por supuesto la ruta en Wikiloc por si quieres descargartela.
Ruta en Wikiloc.




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