Dejamos el coche en Palmitos y comenzamos la subida por el cortafuegos hasta llegar al Cerro los Bolos. Desde allí tomamos el carril de la derecha y, por debajo de las Piedras de Vicente, continuamos hasta encontrarnos con la Acequia del Corazón.
Esta nos conduce a su inicio, donde se toma el agua en el Barranco de las Carboneras. Este barranco, con sus cascadas y cuevas impresionantes, lo dejaremos atrás para terminar en las dos paratas de Chorreras Negras.
Sin duda, pocos lugares pueden superar en belleza un rincón como este.
Espero que te guste.
Establecer contacto con la belleza de la naturaleza hace la vida mucho más hermosa, mucho más real, y, cuanto más atento y concentrado contemples la puesta de sol, más profundamente se te revelará." Thich Nhat Hanh
Xasifraga stellaris Sierra Nevada
Xasifraga stellaris Sierra Nevada
Acequia del Corazón
Si todos los días te parecen igual es porque ya no disfrutas de las cosas buenas que hay a tu alrededor.
Tirañuela de Sierra Nevada
Acequia del Corazón
Si acercas la imagen verás un buen grupo de cabras montesas cruzando el ventisquero.
Sobresalen los cuernos de un Macho Montes.
Barranco Carboneras
En los años que llevo subiendo a la sierra, nunca me había pasado algo igual. Mientras estaba haciendo estas fotos, algo curioso me sorprendió: el agua dejó de escucharse y el sonido fue apagándose poco a poco. En ese instante, se me vino a la cabeza la idea de un posible “tsunami”, y salí corriendo con la cámara.
Con el calor, se habían desprendido unos bloques de nieve que retenían el agua más arriba. Acababa de salir del barranco cuando escuché un estruendo y vi cómo descendían los bloques de nieve, arrastrando peñones y el agua que habían contenido.
Si me quedo allí, me habría llevado un buen revolcón.
Y llegamos a Chorreas Negras. "parata donde cayó el avión".
Arriba, apreciamos una cabra en los tajos.
Gentiana Sierrae
Barranco Carboneras
Acequia el Corazón.
Con las vacas pastando tranquilamente en su entorno, damos por finalizada la entrada de hoy.
No te pierdas la próxima, donde descubrirás cómo un mismo lugar puede transformarse de una semana a otra, como si la montaña escribiera su propio relato. Terminaremos adentrándonos en la cueva que se forma en el Barranco del Alhorí, un rincón que no deja indiferente a quien lo visita.
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